JOIN, or DIE

Mi amiga E. P. es artista: tiene una página en internet donde muestra sus obras. Vídeos y fotografías, principalmente. Ayer tuve una pequeña charla con ella: su principal miedo es que alguien pase por su página y copie (o plagie, que no es lo mismo, aunque algunos piensen otra cosa) sus creaciones. Y es que esto de internet es así: unos se pasan el trabajo, y otros disfrutan. ¡Hay que ver! Supongo que por eso tiene su página bajo clave: esto es todo lo que podemos ver de su obra.

Hace años a otro artista plástico le sugerí que pusiera sus grabados en internet: una especie de galería virtual, para aumentar las ventas. Ni hablar (me dijo) me copiarían la técnica. (¿La técnica? -pensé yo- pero si estás haciendo grabados, un arte centenario que tú mismo has heredado de otros…).

En fin… La cosa sigue igual que cuando se inventó la imprenta: un artilugio cuya función era hacer infinitas copias de un texto, pero que se intentó mantener en secreto, hasta que, por pura lógica, el invento mismo fue copieteado sin piedad.

Da gusto ver cómo los seres humanos repetimos sin cansarnos siempre los mismos errores, hasta que alcanzamos la virtud de la comprensión de lo evidente, y el ciclo vuelve a empezar.

¡Un saludo, E. P.! Te prometí una entradita y aquí la tienes…

Joinordie

ÚNETE, o MUERE.

(Actualización: justo acabo de ver en la tele, en el Canal Viajar, un documental sobre los alimentos modernos; entrevistaban a un descendiente de John Montagu IV, presunto inventor del sandwich, que reclamaba para su familia “sacar algo” en concepto de derechos de autor por tan notable invento. Increíble: derechos de autor porque un antepasado tuyo, en el siglo XVIII, tuvo la ocurrencia de poner un trozo de queso entre dos rebanadas de pan. “La familia se toma la reclamación con mucho humor”, decía el noble inglés. Nosotros también.)

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5 comentarios

  1. Elfo said,

    28 julio 2009 a 9:06 pm

    Pues dígale a su amiguita E.P. que el link que le facilitó es una dirección no válida 0.0.0.0, por lo que podremos ver su maravillosa obra pictorica,… salvo que su obra sea esa dirección…

    • iesonoies said,

      28 julio 2009 a 10:20 pm

      Entienda la ironía, señor Elfo, entienda la ironía…

  2. como te digo una co said,

    28 julio 2009 a 10:50 pm

    Uf, pero qué obsesión temos nesta sociedade cos dereitos de autor!!…
    É verdade que con internet se multiplican os plaxios e a piratería, pero tamén é verdade que se multiplican na mesma medida as posibilidades de difusión da obra artística. E iso último debería ser máis importante. O creador sempre conviviu co plaxiador, ás veces incluso en armonía, non esquezamos que os nosos máis antiguos escritores enorgullecíanse de seguir o dictado de maestros anteriores. Se eres bó copiaránte, está claro, e como sempre haberá tramposos e ladróns, algúns te plaxiarán. Pero, na miña opinión, un artista ten a obriga moral de mostrar a súa obra. Qué función cumlple unha obra de arte que permanece semi-oculta por medo á copia?. Tampouco digo que un deba regalar o seu traballo ou publicalo sen nome, pero me gustaría que os creadores concebisen as súas obras máis como un regalo para o mundo que como un medio de recoñecemento persoal. Iso no mellor dos casos, cando ese temor ao plaxio é unha cuestión de ego…xa non digo nada cuando é unha cuestión de parné.

  3. Iznogud el infame said,

    29 julio 2009 a 11:41 am

    Se o pensamos ben, a cousa é realmente complexa, porque entran moitos elementos en xogo, case todos afectando a unha parte importante da natureza humana. Os máis chamativos son os casos semellantes ó do descendente do “barón de sandwich”, que simplemente quere vivir do conto (Como moi probablemente leve facendo toda a súa vida). Por outra parte está o feito de que moitos creadores queren vivir diso, digamos dignamente, ainda que, sinceramente, as tecnoloxías da comunicación non creo que sexan as causantes de este problema. Está tamén o afán de prestixio e inmortalidade, pero isose consigue máis con relacións que con publicacións. O que é de coña, é querer vivir do que fixo un antepasado teu, pero ¿Non é iso o que fai toda a xente que hereda un título, unhas propiedades, ou unha enorme conta bancaria?

    • iesonoies said,

      29 julio 2009 a 3:33 pm

      Lo asombroso no es sólo en concepto de qué se quiere cobrar algo: ¿cuántas veces y por cuánto tiempo? Los derechos de los herederos se extienden, para obras literarias, durante 70 años. Si tienes suerte de tener un tío genial puedes vivir del cuento. Y la culpa no es tanto de quien no renuncia a la sopa boba: la culpa es del legislador, que hace ya tiempo que perdió el norte. Contaba un tal Santiago de Torres hace años:

      aún recuerdo la charla que tuve con los herederos de García Lorca sobre la liberalización de los derechos de autor, setenta y cinco años después de 1936 –en el año 2006. Todavía les quedan cuatro años para cobrar derechos de autor. Van por el mundo persiguiendo todo lo que encuentran (…) Un chico de Columbia, con motivo del aniversario del nacimiento, colgó Poeta en Nueva York entero. La familia, con la que yo tenía tratos, se preguntaba por qué lo hacía. Yo les decía que ese estudiante de Nueva York lo había hecho para celebrar el aniversario del nacimiento de García Lorca. ¿Qué interés saca de ello? Ninguno. Es su aportación al centenario. Su respuesta fue enviar una carta de un abogado al pobre chico, que lo sacó rápidamente, pero luego salió otro de Tel-Aviv que hizo lo mismo. Se pasaban el día buscando García Lorca en Internet y cuando encontraban algo, un abogado enviaba cartas informando que si no lo sacaban directamente, les pondrían una demanda. Ellos creían que cuanto más material hubiera en Internet menos venderían, y si no venden, no cobran el tanto por ciento, y todavía los quedan cuatro años. Yo les decía que no se preocuparan, que cuanto más material hubiera en Internet más gente conocería a García Lorca y podrían ir a una librería a comprar un libro algún día. También es un fenómeno de conocimiento. Se pasan el día buscando a García Lorca en la Red y si ven algo, carta del abogado. A los pobres les quedan cuatro años tras esta historia. A eso dedican el día, al menos.


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