Penes a un lado, vaginas al otro

Sabiendo que la administración gallega subvenciona colegios en los que se separa a los alumnos en función de si tienen pene o vagina (es decir, por sexo), me surgen un montón de dudas.

¿Les harán exámenes ginecológicos a los niños para que no se les cuele un polizón? ¿Y quién se los hace? ¿El Director del centro? ¿El Jefe de Estudios? ¿Incluso si es cura? ¿Con la que está cayendo?

Más preguntas: ¿la segregación se hace para que los alumnos no se distraigan, o para que no se distraigan los profesores? Lo digo porque en algunos casos los profesores de esos centros han hecho voto de castidad, y claro, es razonable suponer que estarán aventados todo el día. ¿Afecta a los profesores lo de la segregación? ¿Sólo profesores hombres en los centros de chicos? Téngase en cuenta que al ser sólo hombres, las probabilidades de que alguno sea gay aumentan (por pura estadística).

Y yo me pregunto: ¿por qué solamente por sexo? ¿No es discriminatorio que se haga sólo siguiendo ese criterio? Podríamos elegir el rh como criterio. O podríamos hacer colegios sólo para rubios, o para morenos, de ambos sexos o de uno, o para niños heterosexuales certificados. O para originarios de Madrid, o de los Peares. ¿Por qué habría de ser ilegal que se subvencionaran centros sólo para ricos? ¿Dónde está el inconveniente? ¡Hay que respetar a los demás, y ser tolerantes!

Otro criterio posible es el idioma: colegios para galleghablantes y para castellanohablantes. Es sólo una idea, que supongo en breve brillará en la cabeza de nuestros iluminados gestores (ah, no , es que ya lo ha hecho!). El ser humano es muy diverso, y se puede segregar siguiendo multitud de parámetros.

¿Qué problema hay? El dinero público es de todos, yo sólo quiero mi parte, y que se atiendan mis razones pedagógicas.

Y ya puestos a hacer propuestas imaginativas, ¿por qué no celebrar todos los años nuestro ideario de centro segregado? ¡Viva el cuatro de diciembre!

SEX.O_GRUPO

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1 comentario

  1. como te digo una co said,

    10 agosto 2009 a 9:42 pm

    Vaya por delante que separar a los alumnos por sexo me parece una aberración, aunque haya corrientes pedagógicas laicas que lo defienden en función de unos no sé hasta qué punto demostrables ritmos de aprendizaje diferentes.
    Pero creo que el quid de la cuestión no está en subvencionar colegios para alumnos de uno u otro sexo, sino en subvencionar colegios religiosos, lo que en sí mismo ya es una segregación (por qué coles para hijos de católicos y no para hijos de aficionados al tai-chi?). Mientras la iglesia católica sea lo que es, casi da igual que ejerzan su influencia sobre niños, niñas o ambos.
    Cuando era niña fui a un colegio de monjas…que nos decían que el diablo era macho, con rabo y cuernos. Parece ser que lo tres primeros conceptos (diablo, macho y rabo) formaron un trinomio indisoluble en la mente de muchas niñas (hoy mamás) de mi generación. No sé si el cuarto (los cuernos) también. De adolescente fui a un colegio de curas. Este ya era mixto, y la cosa cambiaba. Ahí descubrías que los machos con rabo podían ser demonios, arcángeles…o incluso sacerdotes. Y esa era toda la ventaja de un concertado mixto.


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